miércoles, 27 de octubre de 2010

Wikileaks: desde Atapuerca a la verdad

González Pons nos ha dejado una nueva perla. El diputado popular ha instado a Wikileaks a que investigue el pasado del recién estrenado vicepresidente del Gobierno, Rubalcaba. Con Pons hemos vivido momentos estelares, de su boca han salido frases célebres en la historia de la política valenciana -y ahora nacional- como cuando era conseller de Territori y comparó su política urbanística con una sandía.
El gigante de la investigación, el magnate de las mayores filtraciones tienen ahora una nueva misión: desenmascarar al nuevo vicepresidente del Gobierno español porque los políticos de este país siempre vuelven la mirada hacia Atapuerca.
Wikileaks debe filtrar a la opinión pública documentos que impliquen a Rubalcaba en cualquier tipo de guerra sucia, ahora bien, Rubalcaba debe dimitir porque alguién de Interior ha filtrado a los socialistas valencianos documentos sobre el caso Gürtel.
Con el paso del tiempo las cosas se erosionan y deforman. Lo digo más que nada porque Wikileaks nació en 2006 y puso en su punto de mira a los países con régimenes dictatoriales. Recientemente ha dado el salto a las democracias occidentales y tiene en su objetivo más inmediato a los Estados Unidos. Wikileaks abre informativos y es capaz de poner en jaque al mismísimo presidente Obama por la filtración de comprometidos documentos sobre la guerra de Irak.
La democratización de la información toca su punto G con este tipo de herramientas que ponen a disposición ciudadana cualquier tipo de información confidencial y reservada.
Bienvenida sea la llegada de Wikileaks si con ella se desmantelan las actuaciones de gobiernos desgobernados aún con el riesgo de que termine como instrumento en manos de mecenas de espectáculos circenses.



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