domingo, 16 de enero de 2011

Entre el interior y el exterior

En marzo de 2009 el presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero anunció el inminente desarrollo de la Ley de Igualdad de Trato. Con el nuevo texto legislativo el ejecutivo socialista quería dar un golpe de efecto en sus políticas de igualdad. Pero de momento todo ha quedado en aguas de borrajas. La ley se gestaba en el desaparecido Ministerio de Igualdad y se esperaba su presentación después de la atascada Ley de libertad religiosa. Pero precisamente esta semana pasada algunos medios de comunicación anunciaban el inminente envío a las Cortes del proyecto de Ley de Igualdad de Trato, en una carrera legislativa a fondo de cara a las elecciones de mayo de 2011.
Aunque la redacción de la nueva ley viene ordenada desde Europa, es cierto que el Gobierno socialista de Rodríguez Zapatero ha añadido a la discriminación por sexo, origen étnico, religión, edad, discapacidad y orientación sexual, la discriminación por apariencia física. Según sus mentores el objetivo es evitar la discriminación múltiple: por ejemplo, mujeres discriminadas por el hecho de ser mujeres y, además, padecer obesidad.
Nos movemos en una sociedad consumista donde lo estético está por encima de lo intelectual. Pero «¿Qué es lo bello? », se preguntó Platón. La belleza es simplemente lo que es apropiado, dijo Sócrates. Desde la Antigüedad el concepto de belleza –más concretamente el de estética– ha nutrido numerosos debates filosóficos encaminados estudiar la esencia y la percepción de la belleza. Para los griegos hablar de belleza era algo más que hablar de la estética, se referían también a los principios como la bondad, la justicia o la rectitud. En la actualidad la sociedad ha establecido unos cánones de belleza que en parte recogen el concepto de estética griego: equilibrio y proporcionalidad. Ahora bien, olvida que en la Antigüedad la belleza se medía también en clave intelectual.
Detrás de un exterior monstruoso existen interiores que son expresiones de la Belleza en términos absolutos y prueba de ello es el mito de Medusa. Cuando nos hablan de Medusa todos pensamos en ese monstruo que petrificaba a todo aquél que la miraba con su mirada. Sin embargo, de acuerdo con el mito clásico, Medusa era la menor de tres hermanas llamadas Górgonas. De las tres, sólo Medusa era mortal, y se distinguía por su gran belleza exterior e interior que hizo que el Dios Poseidón se enamorara de ella. Su amor fue correspondido por Medusa. Un día Poseidón y Medusa mantuvieron relaciones sexuales en el templo de la diosa Atenea, que al enterarse se enfadó tanto que convirtió a esa joven de belleza extrema que era Medusa en el monstruo de cabeza de serpientes y mirada con la capacidad de petrificar. Ella hubiese querido morir más de una vez con tal de no dañar a todo aquel que la mirara causándole la muerte. Atenea, sin embargo, se apiadó de ella y decidió ayudar al héroe Perseo (hijo de Zeus y la mortal Danae) a matarla. Le dijo: «Si quieres matarla has de decapitarla, y para ello no debes mirarla a los ojos como otros hicieron. Debes utilizar tu escudo como espejo, y cuando veas que la tienes detrás de ti a través de él, sin girarte, bandir tu espada hacia atrás para alcanzar el cuello de Medusa». Perseo así lo hizo. Decapitó al Monstruo que era Medusa y al hacerlo no sólo broto sangre, sino también un hermoso caballo blanco alado: Pegaso, el caballo de los dioses, de Belleza y Nobleza de espíritu intachable.

El mito de Medusa representa que detrás de la Bestia se esconde la Belleza. Son muchos los mitos que desde el mundo antiguo hasta la época contemporánea nos hablan de ello, y es tan importante el mensaje que a través de éstos se transmite que algunos de esos mitos se convirtieron en cuentos infantiles, como el archiconocido de la "Bella y la Bestia". Detrás de todos estos mitos está el tema de la dualidad que habita en cada uno de nosotros, pues dentro de cada uno hay un poco de bestia y un podo de dios (equivale a la Belleza); un poco de luz y un poco de oscuridad...Un poco del Dr. Jeckyll y Mister Hyde.
En la sociedad consumista en la que vivimos el canon de belleza juega un papel importante, aunque en muchas ocasiones se nos presenta enmascarado, oculto, implícito. Con solo echar un vistazo a la sección de ofertas de trabajo en algunos periódicos nos daremos cuenta de que muchos de ellos finalizan con la coletilla “Buena presencia”. Pero realmente ¿es una necesidad para este puesto en concreto o hay algo más detrás de esta habitual coletilla? ¿Buena presencia significa que una persona obesa no sería aceptada para cubrir un determinado puesto de trabajo? Evidentemente no sería la apropiada para dar clases de spinning e inclusive para vender productos dietéticos ya que demostraría su desconfianza con aquello que vende o su ineficacia. Pero ¿sería aceptada en una multinacional que busca un ejecutivo? Sinceramente, creo que no. La Ley de Igualdad de Trato intentará poner fin a este tipo de discriminación por aspecto físico que se nos presenta de manera sutil y con tanta picaresca y que está auspiciada por una sociedad consumista donde el triunfo se basa en la belleza, la incultura y la simpleza y no en el trabajo y el esfuerzo.

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