
Ya estamos en el 2011. Parece mentira que hayan pasado más de diez años de aquel cambio de siglo y de milenio que esperábamos con tanto recelo. Todos los inicios de año llevan consigo un arsenal de nuevos propósitos y metas a alcanzar. Están los típicos, los de toda la vida, los más universales como dejar el tabaco o perder esos kilos que nos sobran. Están también los que alivian, los que nos quitan un peso de encima: terminar la carrera o finiquitar una hipoteca. También están los deseos que despiertan nuestros instintos más tiernos y apasionales: tener un hijo o encontrar al tan deseado amor de nuestras vidas. Los habrá quiénes tengan en esta quiniela pleno al quince y los que todavía tengan por delante muchos años para seguir deseando.
En cualquier caso, tanto los ya satisfechos como los todavía sedientos, todos tienen pendiente el elixir de la felicidad y de la salud. De la plena felicidad y de la salud de hierro.
2011 puede ser un año fantástico para todos. Cualquier momento amargo puede endulzarse con un poema, con una canción y con una sonrisa. Os dejo de todo un poco para el flaqueo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario