domingo, 21 de noviembre de 2010

Indeseables en Telemadrid

Telemadrid, la televisión pública de la Comunidad de Madrid, vuelve a ser noticia. O mejor dicho, uno de sus colaboradores lo es. O mejor dicho, la presidenta de esta comunidad, Esperanza Aguirre, lo es. Quizás todos lo sean; unos por lo que dicen, otros por lo que no hacen. Me explico. Hace unas semanas el escritor -y le llamo así porque escribe, simplemente- Sánchez Drago era noticia tras la publicación de su último libro en el que contaba sus repulsivos y puercos encuentros sexuales con niñas de 13 años."Es literatura", precisaba la impoluta presidenta popular. Ahí quedó la cosa.
La semana pasada sucedía algo parecido. Salvador Sostres, un colaborador del programa de la devota Isabel San Sebastián, alardeaba de sus preferencias sexuales ante público escolar. Para Aguirre se trataba de una "conversación privada" ya que esta tuvo lugar fuera de antena. Sánchez Dragó cuenta en su libro que a la salida del metro se encontró "con unas lolitas de esas -ahora hay muchas- que visten como zorritas, con los labios pintados, carmín, rimel, tacones, minifalda...". A Sostres no se sabe si le gustan las putas o no, lo cierto es que también le van las niñas con "esas vaginas que aún no huelen a ácido úrico, que están limpias". Tremendo.
Lo más triste no son las declaraciones en sí, sino que están pronunciadas por personas que trabajan en una televisión pública, la de Madrid. En el caso de Sostres estas se produjeron ante la impasividad de la moderadora del programa -casi de misa diaria- que no supo dar un golpe sobre la mesa y echar del plató a este enfermo mental. Además ambas declaraciones cuentan con la complicidad de la presidenta de la Comunidad -también de misa diaria, o al menos semanal-, que las ha excusado. Y lo más triste de todo es que a estos personajes se la paga con dinero público. Ahí queda eso.

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