sábado, 25 de diciembre de 2010

El poder de los idiotas

Esta mañana he entrado en la página web de "elgarrofer", una página de humor en la que también tienen cabida noticias curiosas y habitualmente divertidas. Pero me he encontrado con una noticia que al leer el titular me ha hecho gracia en un principio, pero luego ya no tanto.
La noticia es la siguiente: Ser imbécil mejora las relaciones sociales y la productividad, según diversos estudios | El Garrofer. Y el enlace aquí.
Esta noticia o te hará gracia o por el contrario te pondrá de bastante mal humor porque refleja la realidad de muchos casos.
Se trata de un estudio social, y lejos de ser aplicable en todos los casos, puede que sí refleje una mayoría de situaciones.
Y yo estoy de acuerdo en lo que afirma. En cuántas ocasiones habéis visto que vuestro trabajo, vuestra disciplina ha caído en saco roto y el del incompetente no.
¿Cuántas veces ese compañero, por llamarlo de alguna manera, que sólo dice imbecilidades -que a una persona con un cierto coeficiente intelectual no le hace gracia ninguna-, que está siempre riendo las gracias del jefe y lamiéndole el culo, ese trepa es el que consigue el mejor puesto?
¿Por qué hay quien valora más a la gente que va a más cenas de empresa o a hacer más cañas después del trabajo que a quien lo hace bien en la función para la cual está ahí, que no es otra que trabajar?
Y la verdad es que esta lleno de gente de ese tipo, gente menos eficiente, que más que trabajar dedica su esfuerzo a hacer relaciones laborales para intentar caer bien a todos los que mandan.
Y el más claro ejemplo de esto es el que hasta hace poco era el hombre con más poder del mundo: George Bush.
Parece que queda claro que para que a uno le vaya bien debe dejar su inteligencia de lado, sus pensamientos y forma de ser y tener que reír las gracias y hacerse amiguito de los imbéciles que deciden si te quedas en la empresa o no, para convertirte en un imbécil más.

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