Faltan cinco minutos para las once. Es 22 de diciembre, día de la Lotería de Navidad, o de la salud para la inmensa mayoría de españoles a los que nunca nos ha tocado un euro, ni tampoco nos tocaron pesetas. Termina de salir un quinto premio, cuando todavía no me he recuperado de otro segundo que ha asomado la cabeza hace dos minutos. Es un treinta y cuatro mil y pico ... ay! tengo un treinta y cuatro mil y algo del Ayuntamiento de Sagunto. Nada. No me toca nada.
Me resulta curioso ver la expectación que crea este sorteo cuando cualquier semana en una bonoloto puede tocarte más. En fin, que supongo que el sorteo es simplemente el pretexto para inaugurar la Navidad. Personalmente este día me trae muchos recuerdos. Hasta hace diez años tal día como hoy celebraba el aniversario de mi abuelo. Conocerlo ha sido mi particular premio del día del sorteo de Navidad. Así que, pensándolo bien, creo que puedo considerarme la española más veces premiada en este curioso día.
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