domingo, 19 de diciembre de 2010

Un triángulo de prejuicios, amor y máscaras





Un escenario medio vacío, casi a oscuras. Se respira la tensión de los últimos momentos antes del estreno y se ultiman los últimos detalles. El director mete prisa a las actrices, que aún no han aparecido, a pocas horas de empezar la función. Ellas no se hacen esperar y entran portando el nerviosismo anterior a un estreno. Como no podía ser de otra manera surgen los cambios de última hora. “Echo de menos el ensayo general, el que se hace día de antes”, comenta una de las actrices. Con tan poco tiempo no se puede ensayar la obra completa, solo aquellas partes más destacables.
El escenario a media luz evoca el pasillo de la Unidad de Cuidados Intensivos de un extraño hospital. Una solitaria camilla alberga a Xandro, el marido de Erika, una mujer que debe enfrentarse una cruda realidad. Mientras espera junto a la camilla, Erika recibe la visita de Laura, la amante transexual de su marido. Un hombre, dos amores, y un accidente de tráfico. Ante ellas se plantea una duda: no saben con quien se iba a quedar de las dos. Cada una cree que era ella misma la elegida. Ahora él está en coma y a petición suya le ha ingresado su mujer en una clínica clandestina para practicarle la eutanasia.

Jerónimo Cornelles dirige junto con Rafa Calatuyud la obra "El último beso", la última apuesta de Bramant Teatre, que se está interpretando en la sala Versus de Barcelona del 14 al 19 de diciembre. Una obra que según su director se enfrenta a una situación dramática, pero tratándola desde el lado cómico. Ante lo que podría ser un melodrama se ha tratado en clave de comedia agridulce la situación de las protagonistas."Se puede enfrentar un texto de múltiples maneras, pero hemos tratado de estirar el humor" ha remarcado Cornelles. Se sirven para su narración visual de música, canciones, danza y hasta una “pelea”, todo ello para ofrecer una reflexión sobre las "aparentes" formas de comportarnos, de las máscaras que mostramos según con quién estamos tratando, sirve de trasfondo para indagar en los misterios de la condición humana, para desvelar que pese a la complejidad de éste todo su ser y sus anhelos se encuentran siguiendo un único patrón: Amar, y desear ser amado. Y el amor es independiente de la condición sexual, económica, social o política. Todos somos iguales en el amor. Transmitir que amas es amar en cualquier persona y nadie es juez para estar de acuerdo con las decisiones de cada uno. Ésta vendría a ser la filosofía que se quiere transmitir en "El último beso".
El personaje de Laura interpretada por Maria Minaya, "tiene toda esa fuerza para defenderse de alguien que se encuentra en un grupo social en riesgo de exclusión" comenta la actriz, entre lo que destaca su "pose" como una máscara frente a las agresiones. Precisamente todos los personajes se encuentran dentro de grupos de riesgo: transexualidad, inmigración, homosexualidad, minusvalía… y no sólo respecto al propio cuerpo. La actriz que interpreta Erika, Teresa Crespo, afirma que "somos tres locas que no están en su sitio. Cada una de nosotras damos una cara pero somos completamente contradictorias por dentro”. Sin caer en la ordinariez y en lo chabacano, el delicado triángulo se cierra con Noemí, un psicóloga “tetraparética espasmodica” lesbiana que supuestamente intenta darles apoyo moral y psicológico pero que, como dice su intérprete Carme Juan, “está peor que ellas”.
Según Rafa Calatayud, las obras de Jerónimo Cornelles "no solo están vivas sino que consiguen sumergirte en ese mundo particular del autor: ironía, desgarro, sexualidad, brutalidad, sentimiento... Teatralidad en definitiva".
Resulta imposible imaginarse el último beso sin recordar la genial Mujeres al Borde un ataque de nervios, de Almodóvar. Y es que en los dos casos los personajes han sido llevados al histrionismo, introduciéndose en un código de interpretación en el límite entre la cordura y el delirio. Como dice Cornualles “éstos son los personajes más chulos, no están ni locos ni cuerdos”.
Una obra atrevida que juega con las diferencias en la sexualidad y con la eutanasia como telón de fondo.
Unos personajes que hablan directamente al público y que dan mucho juego con el espectador, hacen de éste partícipe y confidente de sus más íntimos anhelos y se convierte así en testigo de sus pensamientos.
Trata de transmitir relaciones entre sentimientos, y la diferente forma de enfocar los acontecimientos y nos enseña que cuando realmente nos lo proponemos, las posturas se acercan y se pone de nuestra parte alguien a quien de entrada odiaríamos.
La eutanasia, la xenofobia, la homofobia y otros prejuicios absurdos sirven de telón de fondo para una historia sobre tres personas que por muchas máscara que se pongan solo quieren amar y ser amadas.

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